Por Luis Carlos Ortega |
La mañana de este día en el bordo del Río Bravo, del lado de Ciudad Juárez, defensores de los derechos humanos y autoridades locales llevaron a cabo un evento simbólico en protesta por la política de criminalización de y separación de las personas migrantes.


El presidente Cruz Pérez Cuéllar se unió a este acto que se llevó a cabo en el limite de la frontera, donde confluyen el bulevar Cuatro Siglos y la avenida Francisco Villarreal Torres.


Fernando García, director de la Red Fronteriza de Derechos Humanos, precisó que el evento es para protestar en contra del sistema.
“Este es un acto de protesta para decirle que las familias no tienen que estar separadas y que las familias latinas también cuentan”, señaló.


La manifestación que denominaron “Abrazos No Muros”, fue convocada por la Border Network For Human Rights, que en el 2016 empezó con un programa en defensa de los derechos humanos de los migrantes.
“En ese entonces la deportación y separación de familias sucedía, algo sobre todos coincidían en que había una política que criminalizaba a las personas migrantes”, señaló.


Este es el noveno encuentro que se lleva a cabo en el Río Bravo, donde los migrantes que residen en Estados Unidos, cruzan hacia territorio mexicano para reencontrarse con sus familiares para abrazarse y platicar durante tres valiosos minutos.
Muchos de ellos, durante años no habían podido abrazar a sus parientes por restricciones migratorias, pero esta vez volvieron a abrazarse, verse en persona y platicar cara a acara, aunque fue en un tiempo muy breve pero muy intenso.


Pérez Cuéllar expresó que la labor que realiza la Red en Defensa de los Derechos de los Migrantes, es muy conmovedora, ya que promueve el amor, la integración y la unión de las familias.
“Todos debemos ser empáticos con los migrantes porque nadie abandona su hogar por gusto, lo hacen por buscar un mejor futuro y eso separa a las familias”, añadió.