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“Ahora la migración es más cruel, más dolorosa, pero es bella”

Se despide padre Javier Calvillo de la Casa del Migrante, tras haber dirigido los esfuerzos de atención a miles de migrantes en los últimos 13 años

Debido a problemas de salud, el padre Javier Calvillo dejó la dirección de la Casa del Migrante.

En entrevista con Norte Digital, mencionó que se va con gran satisfacción de su labor, habiendo trabajado en un reto gigante.

Comentó que le hizo la solicitud de cambio al obispo y se consideró su situación, de tal manera que en su lugar entra el también sacerdote Francisco Javier Bueno.

El padre Calvillo recordó que empezó su labor en Pastoral de Movilidad Humana Diocesana hace 23 años, pero de director en Casa del Migrante desde el 2010, es decir hace 13 años.

Comentó que cuando él y tres sacerdotes más terminaron el cuarto grado de Teología, Don Renato Ascencio León era el encargado de Movilidad Humana Nacional, con los temas de migrantes, trata humana y turismo.

“Nos dijo ‘uno de ustedes me va a ayudar como secretario en la Pastoral’, a tres los mandó a Roma y yo me quedé aquí y me toco aprender con él todo lo de los migrantes”, narró.

Dijo que empezó a tratar temas binacionales e internacionales y le tocó participar en la elaboración de un documento importante denominado “Juntos en el Camino de la Esperanza, Somos Extranjeros”, el cual firmó Renato Ascencio León.

Luego organizó misas binacionales con obispos de El Paso, Las Cruces y Juárez, además de misas del migrante y encuentros con esa temática.

Calvillo anotó que el obispo le asignó una parroquia en la colonia Los Alcaldes en Juárez, denominada Santo Tomás Apóstol, aparte de estar en la Pastoral de Movilidad Humana.

Explicó que la Casa del Migrante la tuvieron los scalabrinianos y los dominicos, sin embargo, debido a la violencia en Juárez la dejaron y fue cuando el obispo convocó  a cuatro sacerdotes para que entre ellos propusieran candidatos a la dirección.

Debido a que no había respuesta de los promovidos, finalmente el obispo Renato Ascencio le dio la encomienda a él.

Originalmente pensaba dejarlo únicamente uno o dos años, los cuales se convirtieron en 13.

Le encomendó la Casa del Migrante, casa de ejercicios, Capilla Santa María Goretti, mausoleos y la Pastoral de migrantes.

Explicó que en aquel entonces –2010– el tema de migración era muy tranquilo, atendiendo a pocos deportados o personas que solamente llegaban a bañarse al edificio.

Ya para el 2018 todo empezó a cambiar, dijo, porque llegaron los cubanos, haitianos y el problema se visibilizó en el puente Santa Fe, Córdova Américas y Zaragoza, de donde fueron retirados para ser llevados a la Casa del Migrante unos mil 600 de ellos.

“Luego viene la pandemia, el Título 42 y todas estas cosas y vemos todo lo que viene, como las muertes, ahora la migración no es la misma de antes, ahora la migración es más cruel, más dolorosa, con más retos”, enfatizó.

Sobre el problema actual, indicó que “los albergues ya no es una opción, ahora son los puentes, las puertas… es otro tipo de migración, implica, más lo que pasó en Migración (muerte de 40 migrantes y lesiones en 27 más), es algo más fuerte, lo que pasó en Catedral (detención de migrantes por parte de policías)”, entre otros fenómenos.

Sostuvo que ya como persona, él no es el mismo de antes, debido a problemáticas de hipertensión, arritmia, taquicardia y glaucoma.

Indicó que sus tareas le agradan y le duele dejarlas, pero es necesario atender el mensaje que da el organismo.

Mencionó que ya se despidió de algunos migrantes en un festejo del Día de las Madres y en una misa, donde algunos le mostraron su tristeza y preocupación, sin embargo, en general entendieron lo necesario del cambio.

Señaló que se lleva de satisfacción el que muchos migrantes ya tienen estabilidad en Estados Unidos y que muchos le escriben para decirle que han mejorado su salud, entre otros mensajes positivos que le hacen llegar debido al alivio que tuvieron en su paso por esta frontera de Juárez El Paso.

Finalmente refirió que en los siguientes días regresará con el obispo para ver qué encomienda le asignan.

Agregó que a pesar de las desgracias que han ocurrido a los migrantes en su búsqueda de un mejor futuro, no se les debe condenar. Indicó que la migración es parte de la naturaleza.

“No hay cosa más bella que ser migrante, necesitamos migrantes ahorita porque para mí son los hombres y mujeres de sueños, son soñadores y necesitamos ese tipo de gente, de hermanos que sueñen una mejor vida, mejor mundo, mejor sociedad, mejor familia, mejor estatus, mejor dignidad”, subrayó.

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