Murió por un mal terrenal el ángel sanador, el indio de la Tarahumara que curó males imposibles.
Buscado por ricos y pobres, pero sobre todo por moribundos y almas atormentadas, el curandero rarámuri abandonó este mundo para el pasado martes en su casa de San Juanito en el municipio de Bocoyna, en el corazón de la sierra Tarahumara.
Su nieta Angélica González, asistente personal de Don Herculano destacó que durante más de 40 años atendió a miles de enfermos y desahuciados de muchas partes del mundo.
Don Herculano tomó notoriedad en décadas recientes al atenuar los males de empresarios, políticos y artistas como Joan Sebastian, quien se dice le prolongó la vida tras sufrir un cáncer agresivo.
Herculano Salcido González, dejó decenas de pacientes en espera de un milagro.
Ahora su nieta parece que heredó sus dones de sanación y se apresta a atender a sus pacientes con una técnica basada en la oración y en el consumo de tés de yerbas recolectadas en la sierra chihuahuense.
“Mi abuelo partió de este mundo terrenal, dejando la herencia de las hierbas milagrosas con las que se elaboran tés maravillosos que curan todo mal”, afirmó Angélica González.
Medios nacionales e internacionales constataron la vida y obra de este, uno démoos últimos sanadores o chamanes indígenas del norte de México.
Su técnica de sanción se asemejaba mucho a la expuesta en la película “La milla verde” o “Milagros inesperados” protagonizada por el actor estadounidense Tom Hanks, en las que con su boca extraía todo mal.
¡Descanse en paz el último milagrero de la Sierra Tarahumara!