Los obispos de México hicieron un llamado a las autoridades de todos los niveles, a no criminalizar a las personas migrantes
La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) emitió esta tarde un comunicado sobre el incendio que cobró la vida de 40 migrantes la noche del lunes en las instalaciones del Instituto Nacional de Migración.
La CEM aclaró que dicho lugar no se trata de un albergue, sino una estación migratoria que en realidad funciona como prisión.
El lunes por la mañana, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, se refirió a las instalaciones del INM como un “albergue” en el que se registró un incendio que al momento tiene un saldo de 40 personas muertas y otras 28 lesionadas, todas ellas de procedencia extranjera.
El posicionamiento de la CEM es firmado por el arzobispo de Monterrey y presidente de la CEM, Rogelio Cabrera López y por el obispo de Cuernavaca, Ramón Castro Castro, secretario general de la CEM.
“Esta situación no es ajena y preocupa a la CEM, pues no se trata de casos aislados y guardan estrecha relación con lo sucedido en 2020 cuando una persona nacional de Guatemala perdiera la vida en la Estación Migratoria de Tenosique, Tabasco, así como los hechos en la Estación de Piedras Negras, Coahuila en 2022”, señalaron.
La CEM indicó que el hacinamiento, la sobrepoblación y las condiciones infrahumanas a las que son sometidas las personas en contexto de movilidad, son causa de las numerosas detenciones que realiza el INM “como resultado de políticas migratorias de contención enfocadas en la seguridad nacional, mas no en la protección de los derechos humanos de las personas migrantes”.
La Iglesia mexicana –indicó la CEM– ha acompañado a las personas migrantes, refugiadas, víctimas de trata de personas, deportadas y en situación de desplazamiento forzado interno, y mantiene su compromiso con las personas en situación de vulnerabilidad.
“A las familias de las víctimas de esta tragedia, siempre contarán con el acompañamiento pastoral de esta Iglesia, que es para todas y todos, en donde no importa el lugar de origen, nacionalidad, idioma o situación migratoria. Todas y todos, somos hijas e hijos de un mismo Dios”, escribieron.
“El dolor y el sufrimiento por abandonar el hogar ya es demasiado, y no podemos permitir que su tránsito por México se convierta en un calvario para quienes dejan su familia y país, en búsqueda de una vida mejor”, menciona el comunicado.
Los obispos de México hicieron un llamado a las autoridades de todos los niveles, a no criminalizar a las personas migrantes.
“No son ‘albergues’, son Estaciones Migratorias que en realidad operan como prisiones y como castigo ante la migración irregular”, agrega el comunicado.
“Como Iglesia, nos mantendremos siempre al lado de quienes más sufren, de los excluidos, de los pobres y de las personas más necesitadas”, se apuntó en la postura de la CEM.