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Destapa juicio a Genaro García Luna la escandalosa corrupción y la ficticia lucha contra el narco

Sergio Villarreal Barragán, alias “El Grande” relata parte de la supuesta complicidad que había entre el Gobierno y el Cártel de Sinaloa

Eljuicio a Genaro García Luna, jefe policíaco en el gobierno de Felipe Calderón, ha destapado la ruptura que hubo entre el Cártel de Sinaloa y los Beltrán Leyva, de acuerdo con una publicación de El País.

En las declaraciones Sergio Villarreal Barragán, alias “El Grande”, aparecen afirmaciones que siempre fueron manejadas en la lucha contra el narco durante el gobierno del panista. Una de ellas, es cómo la Agencia Federal de Investigación (AFI) ni la Secretaría de Seguridad federal, no hacían tantos operativos contra el Cártel de Sinaloa, a diferencia de cómo incautaban drogas a los demás grupos delincuenciales que operaban en el país entre 2008 y 2012.

Según el diario español, Genaro García Luna fue secuestrado por miembros del Cartel de los Beltrán Leyva sin que sus escoltas opusieran resistencia alguna. Así lo reveló este martes Sergio Villarreal Barragán El Grande, narcotraficante y primer testigo del juicio contra el exsecretario de Seguridad en Nueva York. El también expolicía aseguró que García Luna fue “levantado” por Arturo Beltrán Leyva, un viejo aliado que declaró la guerra al Cartel de Sinaloa a principios de 2008 y que desató el caos en México durante el primer tramo de la Presidencia de Felipe Calderón (2006-2012). “Para Arturo no había nada imposible”, afirmó El Grande. “En México todo es posible, hay mucha corrupción”, remató en su testimonio ante la corte de Brooklyn.

“Villarreal Barragán explicó con lujo de detalle cómo se dio la ruptura dentro del Cartel de Sinaloa y la guerra de narcos entre la facción de Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada y la de los hermanos Beltrán Leyva. El narcotraficante dio a entender que uno de los factores determinantes fue que El Chapo convenció a las fuerzas del orden de ir tras sus viejos aliados. “Nos empezó a caer gente del Gobierno”, dijo El Grande. Arturo Beltrán, el líder de los Beltrán Leyva, se dio cuenta de que los operativos de captura y los decomisos se producían casi siempre después de que hablaba con El Mayo o con El Chapo, al menos eso infirió. “Se dio cuenta de la traición”, dijo su antiguo lugarteniente”, agregó El País.

“¿De qué lado estás? ¿Con mi primo El Chapo o conmigo”, le preguntó Arturo Beltrán a García Luna, según el relato. “El problema es de ustedes, yo soy neutral”, contestó el exfuncionario supuestamente. En opinión del testigo, lo más probable es que el secretario de Seguridad estuviera colaborando con ambas facciones al mismo tiempo. “Él seguía trabajando para todos: El Mayo y El Chapo, pero también para Arturo”, comentó El Grande. “Hubo integrantes de la Policía Federal que se fueron de su lado y otros se fueron con Arturo”, agregó. “Fue una guerra muy violenta, todos nos empezamos a matar”.

De acuerdo con la información de El País, sobre el secuestro de Beltrán Leyva a García Luna, el testigo recordó que narcotraficantes como Édgar Valdez Villarreal La Barbie o Alberto Pineda El Borrado se carcajeaban después de la visita del funcionario a la casa de seguridad en Morelos y conversaban en una esquina de la casa, donde había un montón de cargadores tirados. Eran los cartuchos de los escoltas del secretario, que no pudieron hacer nada para evitarlo. En 2010, el escritor Ricardo Ravelo dio a conocer un relato similar sobre un supuesto secuestro a García Luna a manos de Beltrán, pero él señaló que fue cuando estaba al frente de la AFI. “¿Ya ves qué fácil es llegar a ti?”, es una de las frases que Ravelo atribuyó al líder del cartel de los Beltrán Leyva.

El Grande dijo haber visto de todo en cuanto la complicidad de las fuerzas del orden con el crimen organizado. Se refirió, por ejemplo, a la boda de La Barbie en Acapulco. El Cartel de los Beltrán Leyva, en la época en la que aún eran aliados de Sinaloa, obtuvo información de las propias autoridades de que la ceremonia estaba infiltrada por agentes y que planeaban hacer una redada contra varios capos. Al final, los narcos se rieron del Gobierno. Ninguno se presentó a la boda. “La fiesta se hizo, pero no fuimos. Ni siquiera él”.

El Grande también habló de su detención el 12 de septiembre de 2010, un domingo por la tarde en Puebla, en el centro del país. “Estaba en mi domicilio con mi esposa y mi hijo”, contó. De pronto, un grupo de la Marina derribó su puerta y lo encañonó. “Les di mis armas, les dije que eran a mí a quien buscaban y les dije que dejaran a mi familia en paz”, relató el narco casi al finalizar el interrogatorio de la fiscal adjunta Erin Reid. “Se robaron todo lo que pudieron y me arrestaron”, sentenció.

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